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domingo, 9 de marzo de 2014

FLORES: VENENO PARA LA EVOLUCIÓN. Por Daniel Fuentes Sánchez.


Seguramente, ya estás familiarizado con el homínido de Flores, pues en este mismo portal se ha hablado de él [Cerebro pequeño, grandes preguntas]. De este modo, mi misión no va ser recontar la misma historia otra vez, sino atestiguar con el ejemplo de Flores, como la sociedad juega un rol importante en la construcción de la ciencia. Pues la ciencia no es más que un producto cultural más.
 
La evolución humana plantea grandes debates acerca de nuestro origen y sobre nuestra manera de plantear el presente. Quizás, Homo floresiensis es un punto clave para su reinterpretación. (National Geographic, 2004)

Quizás mi afirmación anterior resulte algo ambigua, así que vayamos por partes. Según Rollo May [1], escritor y psicoanalista americano, la sociedad occidental actual se basa en el progreso [2]. No hace falta creérselo, pues muchas veces hemos puesto en nuestros labios la palabra ‘progreso’, y casi siempre con connotaciones positivas. ‘Progresamos’ cuando partiendo de un nivel inferior, ‘ascendimos’ a un nivel superior, como si de unas escaleras se tratara. Por el contrario, cuando al terminar un proyecto no estamos en un plano considerado ‘superior’, solemos decir que fracasamos. Aunque esta afirmación, por banal, nos parece un hecho natural, no siempre ha sucedido así. Al menos así lo pensaba el filósofo alemán, Oswald Spegler [3], que consideraba que esto es típico de sociedades fáusticas (del Mito de Fausto), donde escasea la expresión artística y/o filosófica, pero se desarrollan actividades más materialistas. De este modo, articulamos nuestra vida entorno a un progreso individual, la mayoría de veces acumulativo (más títulos, más dinero, más experiencias...) ¿Puede la evolución estar impregnada de este mito? ¿Qué papel juega Flores en todo esto?


La evolución puede ser interpretada como una adquisición progresiva (y a veces, acumulativa) de caracteres que se acercan a nosotros .¿Es esta una interpretación faustíca de la evolución? ¿O refleja un concepto objetivo? (20 minutos)

La evolución humana, clásicamente, se ha visto (y se ve) salpicada por dosis de linealidad, ya sea en la construcción teórica o en su difusión pública. De este modo, muchas veces la interpretamos como un ‘progreso’ o acumulación de hechos. Es decir, a lo largo de la evolución nuestros ancestros irían adquiriendo ‘progresivamente’ caracteres que nos van acercando a nosotros, Homo sapiens. Pongamos por ejemplo, la evolución del cerebro. Como si se tratara de una escalera, cuyos peldaños estabieran ocupados por un homínido distinto. A a cada escalón nuestros antepasados habrían aumentado su capacidad craneal, aumentando sus posibilidades cognitivas. Es decir, a cada peldaño, más “inteligente”. No nos cuesta contemplar en este ejemplo, una clara interpretación fáustica, donde vamos acumulando hechos que nos conducen a Homo sapiens, lo que, a su vez, nos acerca inevitablemente a una sucesión direccional que tan hartos estamos de ver en las representaciones evolutivas. Inevitablemente, esto encaja a la perfección con nuestro mito social, el progreso constante o la acumulación progresiva. ¿Casualidad?

Puesta las reglas del juego, vamos ya a hablar de paleoantropología, cuya temática versa el blog. En 2004, se descubrió un pequeño cráneo en la isla de Flores, que de tan pequeño, sus descubridores pensaron que se trataba de un niño que no rebasaba los 3 años. Su sorpresa fue mayúscula cuando estudios posteriores revelaban una edad de 30 años, en una cronología de hace 18.000 años [4], y por lo tanto contemporáneo a nosotros, los humanos modernos. ¿Cómo podía ser?. Los descubridores, sin muchas contemplaciones, vendieron a bombo y platillo El Hobbit [5] – tal como lo apodaron- como el homínido que venía a ‘reescribir la historia de la Humanidad’. ¿Pero por qué un homínido de hace nada –en términos evolutivos-, con un cerebro pequeño iba a cambiar nuestra concepción de la evolución? ¿Tendrá algo que ver con el mito de Fausto?



Se ha representado a cada homínido en función de su capacidad craneal. Si cada homínido dibujara un peldaño, no nos costaría nada ver dibujado un escalón. Aun así, parece que el homínido de Flores (siglado como LB1 –Liang Bua 1) vendría a romper nuestra concepción clásica. (En un lugar llamado Flores. Desmontando el mito de Fausto. Fuentes Sánchez, D y Vidal Cordasco, M, 2014)


El que os escribe, así lo piensa. Como hemos visto, la evolución del cerebro humano (y no sólo el humano) ha sido vista, clásicamente, como un progreso acumulativo, lo que lleva afirmar algunos investigadores que ‘ser humano y tener un cerebro grande son prácticamente sinónimos [6]. Al mismo tiempo, este aumento del cerebro era fundamental para explicar la aparición casi sucesiva de habilidades que consideramos complejas, como son la sofisticación de herramientas, el fuego o el lenguaje. Pero,  el Hobbit, con un cerebro tres veces menor a un cerebro ‘sapiens, se presentaba asociado a la cocción de carne y al uso de herramientas equiparables a las que usaba nuestra especie en la misma época. Esto indicaba que un cerebro pequeño ¡también era sinónimo de habilidades cognitivas complejas! ¿No creéis que esto convierte el Hobbit en un anti-sistema de nuestra propia concepción de la evolución? Saltándose así toda nuestra lógica, ya no sólo científica, sino de entender la vida. Saltándose todo aquello que teníamos en claro de la evolución del cerebro. 
Quizás, la ‘visión acumulativa’ no explica el complejo fenómeno de evolución del cerebro, y sino ¿para qué gastar esfuerzos en aumentar el cerebro a lo largo de la evolución, si uno de pequeño me hace casi lo mismo? De hecho, las dudas más escépticas –dulce cualidad- de los investigadores al respecto es preguntarse si las asociaciones de los restos esqueléticos y habilidades son correctas, pues a muchos de ellos les parece extremadamente contradictorio hacerse la pregunta anterior. Es por esto, a mi juicio, que no son pocos los que han querido ver en Flores un humano moderno patológico –básicamente, microcéfalo-, argumentos que aunque han gozado de más o menos fortuna, son fáciles de desmontar, o como mínimo de poner en entredicho. De hecho, en susodichas publicaciones [7] se pueden leer sentencias reforzando la concepción ‘clásica’ de la evolución del cerebro, incorporándolas como pretextos de sus estudios y dudas. Es decir, y enlazando con las primeras reflexiones, Flores es un quebradero de cabeza para intentar mantener el paradigma actual. En otras palabras, para intentar sostener dos ideas contradictorias dentro del mismo corpus científico sobre evolución humana, ampliamente afectado por las ideas fáusticas que moldean nuestra sociedad occidental, lo que provoca que algunos científicos intenten sostener hipótesis de dudosa calidad para mantener dicha concepción. En resumen, el Hobbit es y será un veneno para la evolución. Nuestra particular manera de ver la evolución. 

Daniel Fuentes Sánchez

Biomédico de formación, después de desempeñar diferentes trabajos entorno a la antropología, como la paleopatología o la evolución del cerebro y la cognición, me encuentro realizando el máster de Evolución Humana de Burgos.  Mi curiosidad en la Historia y Filosofía de la Ciencia me ha llevado a participar en múltiples actividades afines, y a interesarme ampliamente por la difusión y divulgación de la ciencia, como demuestra mi participación en este blog. 


 Referencias:
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Rollo_May
[2] May, Rollo. La necesidad del mito. La influencia de los modelos culturales en el mundo contemporaneo (The cry for the Myth). Nueva York: WW Norton and Co., Ltd, 1991
[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Oswald_Spengler
[4] Brown P et al., (2004) A new small-bodied hominin from Late Pleistocene of Flores, Indonesia. Nature 431: 1055-1061
[5] Morwood MJ et al., (2004) La especie que el tiempo olvidó. National Geographic. http://www.nationalgeographic.com.es/2005/04/01/hallazgos_flores.html
[6] Martín-Loeches M, Casaso P, Sel A (2008) La evolución del cerebro en genero Homo: la neurologia que nos hace diferentes. Revista de Neurología 46:731-741
[7] Principalmente, Jacob T et al., 2006 y Hershkovitz I et al., 2007

sábado, 18 de enero de 2014

El Homo sapiens y la hoja de Ginkgo (I)

Aunque parezca por el título un spin off de Harry Potter los tiros van por otro sitio. A los seres humanos, sobre todo a las mujeres nos gustan las flores en general y los que me conocen saben que eso de las flores cortadas no me va realmente. Ya que soy bióloga y no "muertóloga", adoro las plantas vivas. Mi planta favorita y que para mi es un símbolo por muchas razones es el Ginkgo biloba.

Hojas de Ginkgo

El Ginkgo es descrito de una forma muy bucólica y poética como un "árbol fósil" puesto que es el único representante de su Fillum (Ginkgophyta) que tiene representantes vivos en la actualidad. A mi me da un poco de rabia que lo consideren así porque está bien vivo, contempla muchas variedades y tiene unas hojas singulares y muy bellas. Forma parte del escudo de algunas universidades japonesas como la Todai (Tokyo University) y la Universidad de Osaka, entre otras y fue el primer árbol que brotó tras la bomba de Hiroshima. Es un verdadero superviviente y por ello se lo conoce como el "árbol de la esperanza", ¡pero no es un fósil!

De ser así nuestra propia especie debería considerarse también como un fósil viviente. Ahora sabemos que la evolución humana es mucho mas compleja de lo que en un principio nos imaginábamos. En África, a la que consideramos la cuna de la humanidad deberíamos llamarla quizá el "Preescolar de Humanidades" puesto que se conformó muy probablemente como un mosaico de diversidad.

Ardipithecus ramidus



Recientemente se publicaba un nuevo artículo sobre "Ardi" el Ardipithecus ramidus (Ardi=suelo Pithecus=mono y ramid=raíz, y no Monoardilla de las ramas como podría dar a entender directamente) parece indicar que era bípedo, si bien poseía unos andares mecánicamente un poco diferentes. Tenían unos pies distintos: con un pulgar oponible pero eran alargados, un intermedio entre un chimpancé y un humano anatómicamente moderno, entre otras diferencias morfológicas.


A. afarensis




Proponen que Ardi pudiera ser un antecesor de Australopithecus afarensis (la variante grácil de los australopitecos, su represenante más conocida es Lucy) el cual es uno de los mejores candidatos para ser el ancestro que dio origen al género Homo al que pertenecemos. Pero en África todo parece indicar que también convivieron otras especies de Australopitecinos (A. anamensis, A. garhi), Kenyanthropus platiops y los parántropos con un aparato masticatorio muy robusto (Paranthropus boisei, P. aethiopicus, P. robustus). De estos últimos todo parece apuntar a que no compartimos linaje ascendente directo, pero ahí estaban, compartiendo patio de recreo con nuestro abueletes. Un mundo sin crisis y con amplitud de nicho ecológico (guiño, guiño).

H. habilis

Aquí no acaba la cosa, claro. Parece que también en África se originaron los primeros representantes del género Homo. Homo habilis/rudolfensis, a veces considerados dos especies distintas, a veces la misma. Teniendo en cuenta que son restos óseos y no tenemos "chicha", estas discrepancias son bastante usuales. En ocasiones se admite H. rudolfensis como un ascendente directo del antecesor común entre el linaje neandertal y el humano actual. Otras se propone que sea directamente Homo habilis. 

Y ¡¡salimos de África!! porque H. ergaster, para la mayoría el descendiente directo de H. habilis es el primero (que sepamos) que cogió su petate y se largó en busca de nuevas oportunidades (a esto algunos los llaman "movilidad exterior"). Si fue por espíritu aventureroo por que tuvo la necesidad de salir por la falta de oportunidades, aún no se sabe con certeza. Aunque no tengamos claro lo que ocurrió en África, al menos teníamos un patio de recreo "limitadito", ahora se nos abre un mundo de posibilidades del que resulta complicado seguir la pista

H. erectus/ergaster
Pensamos que quizá H. ergaster recorrió buena parte del sur de Asia y las islas del Pacífico que en ese momento podrían tener mares más someros, ¿aquí podemos meter a H. floresiensis? Personalmente me gusta la idea pero no sabría que decir. En Asia H. ergaster varió en su morfología ósea y ahora es plenamente aceptada una especie diferente denominada H. erectus. Y por lo que sabemos hasta ahora aquí se termina su linaje... ¿O no?. Pues ahora tenemos "a little" batiburrillo que no sabemos muy bien por donde coger... ¿De dónde salieron los neandertales? Denisovanos, H. mauritanicus, H. heidelbergensis, H, antecessor, Homo sp. de la Sima del Elefante (Atapuerca, Burgos) ¿qué pintan en todo este lío? Y por último, ¿de dónde venimos nosotros? y de lo que va este post: ¿por qué estamos sólos? Os espero en la segunda parte.

Gracias por leer.

The little heidelbergensis :)



viernes, 28 de septiembre de 2012

La evolución es una caja de Surtido Cuétara

He notado, como seguro muchos de vosotros también, que cuando se habla de adaptaciones, evolución y selección natural se usan expresiones que pueden ayudar al lector no experto a entender de que se habla en el artículo o programa de televisión, pero que al fin y al cabo dan una idea errónea de lo que es realmente.
Una caja clásica de Surtido Cuétara. Non sponsored post.

Pongamos un ejemplo:
Artículo de El País publicado el 16 de mayo de 2008 "Hospitales resistentes"

Habla de un brote de Acinetobacter baumanii que tubo en jaque a la UCI del hospital 12 de Octubre durante 20 días. 

" Las bacterias, como microorganismos vivos, se defienden de los ataques de la medicina con mutaciones por las que se hacen resistentes a los antibióticos"

La frase hace pensar que las bacterias como organismos individuales inteligentes gestan un plan en el que mutar conscientemente su DNA para ser más resistentes a los antibióticos que las eliminan. A esto yo lo llamo la teoría de la bacteria Robocop... ¡Y nada más lejos de la realidad!
Faced cell.

La evolución y la selección de las mutaciones no se entiende en ciencia de esa manera. 
La selección natural es como una caja de Surtido Cuétara. ¿Quién no ha tenido una caja de esas en casa? Imaginemos que los seres vivos, en este caso las bacterias, son las galletas de la caja. El medio ambiente, que en el ejemplo es un hospital lleno de antibióticos, es nuestra casa llena de gente hambrienta. ¿Qué ocurre con las galletas? Que en cada casa siempre quedan las mismas. En mi caso los barquillos de chocolate.


Yo como antibiótico termino con las bacteria galletas que me gustan y aquellas que no son de mi agrado las dejo "vivir". Si los barquillos de chocolate tuvieran capacidad de reproducirse poblarían toda la caja y tendríamos una infestación de galletas. Pero si esa caja superpoblada de barquillos la llevo a otra casa donde sí gustan dejarían de vivir a sus anchas y tendrían menos posibilidades de reproducirse, porque cada vez van quedando menos hasta que encontremos poquísimas o ninguna. 

Así que basándonos en el surtido Cuétara, aquellas bacterias con la mutación resistente sobrevivirán en mayor número y por ser más, tendrán más posibilidad de reproducirse y por ello dejar una descendencia resistente a los antibióticos. 

 Esto también se puede extrapolar a otras especies, como los homínidos. Son seleccionados en más medida aquellos mejor adaptados al medio y serán, por ello, los que más descendencia tengan. Ahora bien, si cambiamos la caja de casa... Ya no estarán tan bien adaptados y las reglas del juego cambian. Cuando estas selecciones se van acumulando es cuando se produce la evolución.

¿Serán los Neandertales los barquillos del Surtido Cuetara que cambió de casa?